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10001- Cáceres

Iniciándonos en la práctica del running en cinta

May 11, 2018

 

Si hemos decidido empezar a correr y lo vamos a hacer sobre una cinta, debemos tener en cuenta que no es lo mismo que correr en la calle y que igualmente podemos terminar lesionándonos. Para minimizar ese riesgo, cabe considerar una serie de aspectos biomecánicos a la hora de iniciarnos en la práctica del running en cinta. 

 

Bien es conocido que cuando corremos en la calle, la superficie de contacto cambia continuamente. Es decir, se va modificando tanto la dureza como la inclinación del pavimento. Del mismo modo que nosotr@s también vamos modificando la velocidad y la longitud de la zancada.

 

Así en el caso de una cinta de correr donde la superficie que a priori debería reducir el impacto -ya que la mayoría de ellas disponen de una serie de muelles de amortiguación-, nunca varía; debemos evitar mantener invariable la mecánica de carrera. Ya que esto provocaría un impacto igual y constante, que nos produciría sobrecargas en las estructuras músculo-tendinosas y articulares.

Por lo que al correr sobre ella, tendríamos que modificar regularmente la inclinación y la velocidad de la cinta, para intentar que la carrera se asemeje lo máximo posible a la condiciones que nos encontraríamos en el exterior.

 

 Cómo comenzamos

 

En aquellas personas que nunca han utilizado una cinta, el sistema sensioromotor podría verse afectado, produciendo en algunos casos una sensación de inestabilidad y mareo sobre todo al finalizar la marcha. Para intentar minimizar estos efectos secundarios, resulta adecuado que nos detengamos progresivamente. Esto es, reducir lentamente la velocidad hasta parar el tapiz rodante.

 

En otros casos,  va a ser el patrón de la marcha el que se encuentre modificado, ya que lo que realmente hace la cinta es arrastrarnos hacia atrás; por lo que podríamos partir de una cadera atrasada.

Así sería útil que un instructor/a o en su defecto un espejo a modo de feedback, nos ayude a corregir nuestro esquema corporal. Teniendo en cuenta que debemos llevar el tronco ligeramente flexionado, sin un adelanto excesivo, ni la cadera muy atrasada. Adoptando una posición de comodidad, natural y que no produzca tensión ni sobrecarga lumbar. 

 

Hay que tener en cuenta que según cada persona, esto podría conllevar desde minutos a varias sesiones. Según el ritmo de aprendizaje motor individual.

 

Qué principios básicos debemos seguir


INDIVIDUALIZACIÓN. Es decir, no hagas lo mismo que estés viendo a tu alrededor. Comienza andando y ve aumentando paulatinamente el tiempo encima de la cinta. Para prevenir lesiones como hemos mencionado anteriormente, debemos ir modificando la pendiente y la velocidad, para intentar  así que el punto de impacto que se ejerce a nivel articular y sobre los tejidos blandos, no se produzca siempre en el mismo lugar. 

 

PROGRESIÓN. Esto es, aunque tengamos la capacidad cardiorrespiratoria de estar corriendo durante 30 minutos, debemos evitar hacerlo el primer día. Camina unos 10 minutos y escucha a tu cuerpo. Porque posiblemente o no, haya que efectuar modificaciones de algunas de las variables.

 

ENTRENADOR/A. Éste nos realizará una primera valoración e irá introduciéndonos de manera paulatina. Realizando inicialmente pequeñas series de carrera de 2 a 3 minutos de duración y a un ritmo en el que nos encontremos cómod@s. Hasta que podamos reducir el tiempo andando entre esas series y seamos capaces de mantener una carrera continua en cinta el tiempo total que tengamos marcado.

Además, al trabajar con un/a profesional, él/ella sabrá el momento exacto en el que debemos cambiar las variables inclinación y velocidad que hemos comentado con anterioridad, lo que nos evitaría esa sobrecarga por impacto repetido. 

 

¿Y si  tras un tiempo corriendo en cinta, queremos comenzar a correr en la calle?

 

 

 

Pues debido a la mecánica de carrera en cinta, existe una menor activación de la musculatura implicada en la propulsión. Por esa causa, si comenzásemos de manera repentina a correr en calle, seríamos más propensos a padecer lesiones por sobrecarga en la musculatura encargada del impulso. Del mismo modo que sería posible la aparición de pequeñas roturas musculares.

Para prevenir que esto suceda, resultaría adecuado que hiciésemos de manera paralela al ejercicio en cinta, un trabajo muscular específico compensatorio, intentando evitar los posibles desequilibrios musculares que surgirían a nivel de isquiotibiales y glúteos, principalmente.

 

 

 

 

 

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